sábado, 14 de agosto de 2010

La recolección del guano en Guañape Norte (Perú)

Roland Schulz (GEO)
Estruendo de graznidos: Los recolectores de guano trabajan rodeados de miles y miles de alcatraces chillando. Cuando los hombres se van, las aves no tardan en volver a tomar posesión del espacio.
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Sopla el viento cuando los hombres salen de sus barracas. Es de noche, el aire azota las lonas contra los agujeros que sirven de ventanas. La isla está sumergida en las tinieblas. En algún lugar de la oscuridad están las aves; sólo se escuchan: un cacarear, un graznido peleón. El sonido, cuando se lo lleva el viento, parece una risa. Murmurando saludos, el capataz repasa la fila de hombres. Atontados por el sueño, degustan con placer el frescor de la noche. Después, Luis Prudencia mira hacia el mar, oscuro como melaza. Sus ojos buscan el horizonte. Apenas hay nubes. "Hará un día caluroso hoy", dice. Ha llegado la hora. Desayunan deprisa, una taza de café por cabeza. Después, una cuadrilla tras otra sube el sendero que lleva a las aves. A sus espaldas se van extinguiendo las luces del campamento.
Esfuerzo titánico: Se necesitan dos hombres para colocar cada saco de guano, de unos 50 kilogramos de peso, sobre la espalda del porteador. Cada trabajador carga alrededor de 125 sacos diarios: en total, más de seis toneladas.
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Arrancar la costra de la tierra: Armadas con un cepillo y un gancho, las cuadrillas "peinan" cada centímetro de la isla. El gancho les permite romper el guano en trozos. Bajo esta primera corteza todo es polvo.
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Guañape Norte es una isla singular. Se alza frente a la costa de Perú. Un áspero pedazo de roca, sin tierra, sin agua. Puro páramo. Aquí no crece nada. En las cartas náuticas parece un accidente, un pequeño punto que recuerda más una mancha de café que una marca de navegación: 8 grados, 32 minutos de latitud Sur; 78 grados, 58 minutos de longitud Oeste. Alrededor de sus orillas, el mapa indica una zona restringida: prohibido desembarcar y pescar. Entre sus peculiaridades figura el hecho de que durante diez años sólo la habita una persona. Pero al llegar el undécimo año, centenares de hombres la invaden de repente y se despliegan por sus acantilados.

Los hombres se preparan. Los de la criba se colocan una pala encima del hombro. Los de las rocas necesitan cepillos y ganchos. Y los de la polea necesitan cadenas y ruedas. Por doquier, el ruido de hierro golpeando sobre hierro penetra la noche. Luis Prudencio y los demás capataces permanecen algo apartados. Forman un círculo de hombros angulosos; en el centro, Lis Prudencio, con el rostro pétreo en la oscuridad y el cuerpo pura fuerza de tendones. Su voz pesa. Conoce el guano. Tiene 51 años y, con interrupciones, lleva cosechándolo desde hace 40, como hiciera su padre. Los capataces hablan en el lenguaje abreviado de los expertos: lo que hay que hacer, dónde y hasta cuándo. Hablan por hablar porque todos saben muy bien lo que hay que hacer. Callados, vuelven a sus cuadrillas. Cuando la estrecha sombra de Luis Prudencio sale de la noche, sus hijos se ponen las capuchas. Comienza la jornada.
Sin descanso: Al final de cada turno, los porteadores están exhaustos. Trabajan tres meses sin ningún día de descanso. El sueldo ronda los 280 euros mensuales.
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El valor de la isla deriva de su ubicación en la corriente de Humboldt. Como un río encerrado en el mar, sus aguas fluyen desde la Antártida, al norte, siempre siguiendo la costa de Perú. Las aguas son tan frías que generan un clima particular en la región, una pertinaz sequía, aún reforzada por el sol de estas latitudes. Como para compensarlo, sin embargo, la corriente de Humboldt también arrastra al norte una gran cantidad de alimentos: donde la costa es desierto, el mar es el país de Jauja. Allí nadan anchoas, caballas y sardinas. En el cielo, bandadas de pelícanos, alcatraces y cormoranes son la respuesta a la rica abundancia de peces.

Las aves anidan en la isla. Lo que dejan atrás son, además de cadáveres, heces. Las altas temperaturas cuecen esa fétida masa hasta convertirla en una mezcla cáustica de nitrógeno y compuestos de fósforo, óxido de potasio e hidróxido de calcio. Se puede utilizar como abono o como materia prima para la fabricación de explosivos. Su nombre es una de las pocas palabras que el mundo tomó prestada del idioma de los incas: guano.

El olor asalta a los hombres como un depredador. Cada uno de los que entran en el reino de las aves lo percibe a su manera: los cazadores reconocen el aroma de la carnada, a los dueños de perros les recuerdo el mal aliento de los machos, los campesinos descubren un ligero toque de estiércol. Lo positivo del hedor es, dicen los hombres, que anestesia el olfato: después de tres días en la isla ya no hueles nada. La mayoría de los hombres ya lleva tres meses aquí. Imperturbables caminan por el polvo. Delante de ellos, en la oscuridad, las aves vuelan en oleadas, lanzando al viento sus gritos de advertencia. Los hombres siguen el sendero hasta que llegan a un gran acantilado sobre el mar. Ahora el suelo crepita bajo los pies a cada paso.

Nadie sabe con exactitud cuándo comenzó el ser humano a explotar el guano. Los archivos de la compañía que se encarga de recogerlo en Guañape Norte registran 1851 como primer año, pero en algunas islas se encontraron objetos que los arqueólogos atribuyen a los incas.
Los desechos de la explotación los tiran por los acantilados. Los muros de piedra que rodean la isla fueron construidos para evitar que las lluvias arrastraran el estiércol de las aves al mar.
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Tesoro amarillo: Los excrementos crudos contienen piedrecitas y restos de cadáveres de animales. Los trabajadores los vierten en una gran tela de rejilla para cribarlos y obtene el polvo amarillo de granos finos que constituye el guano.
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Lo único que se sabe a ciencia cierta es que el guano se convirtió en un negocio enorme. Durante el siglo XIX se consideraba un recurso estratégico, todo el mundo codiciaba el abono que multiplicaba las cosechas. Lo que dejaban las aves era tan importante que los Estados Unidos de América aprobaron ya en 1856 una ley que daba a sus ciudadanos la potestad de tomar posesión de cualquier isla sin dueño si había guano en ella. Los inversores trajeron suficiente capital y trabajadores chinos a Perú para asegurarse suculentos beneficios. Y el guano se convirtió en un motivo de guerra. En 1864, tropas españolas ocuparon las islas Chincha peruanas; la guerra se prolongó durante dos años. Sólo a principios del siglo pasado, cuando se descubrieron métodos para fabricar abonos de nitrógeno de forma sintética, el guano perdió su valor estratégico. A Guañape Norte, los años del boom le dejaron un tren de vía estrecha cuyas traviesas todavía hoy son muy apreciadas como leña.

Los hombres se reparten hacia todos lados. Bajan la ladera deprisa, espoleados por las órdenes de los capataces. en la oscuridad, parecen las figuras de un febril teatro de sombras. Todavía es de noche. Todavía hace fresco. Luis Prudencio dirige a sus 22 hombres a la mitad inferior de la ladera. Allí otros trabajadores ya están inclinados sobre el suelo: el cepillo en la mano izquierda; en la derecha, el gancho. Esta herramienta sirve para desprender el guano, firmemente pegado a la roca. Es una costra de tierra que se revienta cuando los ganchos se clavan dentro. Entonces el guano se rompe en témpanos; pero debajo, es polvo. De ahí el cepillo. Todo lo recogido lo meten en sacos negros. De los sacos se encargan los hombres de Prudencio. Hoy les toca transportar.

"¡Háganme una chimba!", exclama Prudencio. Dos figuras saltan hacia los sacos, agarran el más cercano y lo descargan impetuosamente sobre los hombros de otro trabajador. Chimba: cuatro manos, dos hombres, una misión. Hace generaciones que se trabaja así en los Andes. En cuanto el saco está acomodado sobre sus hombros, el porteador empieza a caminar. El su cabeza menea la capucha de tela de saco, única protección contra el polvo.

Cuando Luis Prudencio llegó por primera vez a la isla, allá por 1978, acababa de cumplir 20 años. Su padre, él mismo metido en el gremio, había decidido que el hijo era lo suficientemente hombre para ir al guano. Así que emprendieron el viaje desde las montañas de la región de Ancash a la cosa para inscribirse en las litas de la compañía. Perú considera el guano un recurso cuya explotación corresponde únicamente a organismos estatales.

Así nació la compañía. Tuvo muchos nombres, pero hoy se llama Agro Rural y forma parte del Ministerio de Agricultura. Contrató a los Prudencio. Durante nueve meses, padre e hijo trabajaron en la isla. Eran tiempos de orgullo. Había casi mil hombres. Los cargueros a los que entregaban el producto navegaban hasta Nicaragua. Incluso tenían ganado bovino en la isla, carne fresca a diario. Luis Prudencio aprendió a apreciar el trabajo.
Nido de alcatraces piqueros, muy numerosos en la isla.
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Un montón de sacos sirve para soportar el "tobogán" derejilla donde criban los excrementos. No cuentan con ningún tipo de material de construcción en la isla.
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El proceso sigue hoy igual que entonces. Escarbar es sólo el principio. Recién recogido de las rocas, el guano aún contiene piedras, plumas y huesos. Por eso llevan el guano crudo a una especie de tobogán sobre el que ponen una tela de rejilla. Esta criba separa la mezcla en desechos y un pálido polvo, fino como el azúcar, cuyo olor pierde intensidad. Embalado en sacos blancos, es vendido como guano de primera categoría: la unidad a 50 soles (unos doce euros).

Lo recóndito de su lugar de trabajo le gustó a Luis Prudencio. En la isla no existían tentaciones y la compañía daba la comida, por lo que a finales de mes le quedaba más dinero que en cualquier otro trabajo. Hoy, como entonces, la compañía trabaja a intervalos: deja que la mayor parte de las islas reposen durante diez años, los islotes muy pequeños incluso descansan más del doble. Durante este tiempo, sólo las habita un solitario vigilante que protege las aves. Al cabo de una década, el guano alcanzan medio metro de altura. Entonces llegan los trabajadores. Así conoció Luis Prudencio todas las islas y penínsulas ricas en guano: aproximadamente 90. Un novato, que no sabía distinguir un cormorán de un alcatraz, se convirtió en un avezado veterano que sabe con un vistazo al horizonte qué tiempo va a hacer.

Finalmente, la compañía lo ascendió a capataz. En el año 2005 trajo a sus dos hijos mayores, Nazario y Efraín. Pensaba que ya eran lo suficientemente hombres. Los trabajadores levantan saco tras saco, dirigidos por las escasas órdenes que Luis Prudencio cree suficientes a esta hora temprana. Los hombres todavía están llenos de energía. Ahora no hace falta el tono de mando.

Ahora que el suelo pertenece a los trabajadores hay revuelo en el cielo. Las alas producen una melodía que, precisamente por lo fugaz del sonido, parece inmensa, un aleteo multiplicado por cien. Allí arriba, en la oscuridad, vuelan legiones de aves. Las bandadas sobresaltadas son una maldición porque descargan sobre los hombres lo que estos preferirían recoger del suelo. El que sufra un impacto puede considerarse bautizado, dicen los hombres. Ahora trabajan a toda máquina. Los porteadores se deslizan como los eslabones de una cadena, los sacos montados sobre sus espaldas, cuesta arriba. Cualquier trabajo en la isla se realiza a mano. Incluso cuando se trata de estibar, y hay que mover toneladas de guano embalado, los hombres se conforman con recurrir a la mecánica clásica: montan una plataforma y un bastidor con una doble polea. Del transporte se encargan las ruedas y la gravedad. El único aparato que ayuda a los hombres es la máquina de coser para cerrar los sacos.
Contra el aburrimiento: Los hombres juegan al póquer o al casino para entretenerse. Apuestan galletas, porque no quieren malgastar el dinero que tanto esfuerzo les cuesta ganar.
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Desde tierra firme, un pálido crepúsculo desplaza la oscuridad, el mar refleja un brillo plateado. Las sombras se desvanecen. Se hace la luz. Los hombres se alzan y miran al cielo. Hay tantas aves en el cielo que nublan la vista, ningún punto fijo, sólo un sinfín de manchas oscuras que giran alrededor de sí mismas, hasta el horizonte un único remolino de pelícanos, alcatraces piqueros, charranes inca. Después viran mar adentro para pescar. Los hombres vuelven a sus tareas. Su experiencia le dice que, además de las aves, también sus jefes, los ingenieros, se activan por la mañana.

En la isla se distinguen numerosas "castas". Hay trabajadores, capataces, supervisores, marineros, dos administradores y dos técnicos, el jefe de alojamiento, y, en las cotas más altas, dos ingenieros. La jerarquía es estricta. En el comedor, desde el rango de administrador hacia arriba se come en platos pertenecientes a la compañía. Los trabajadores han de traer sus propios cubiertos.

Los hombres responden al sistema de castas con burlas clandestinas. A los ilustrísimos señores de los platitos los llaman "princesitas". Pero hay graduaciones. Alguna que otra princesita recibe un mote adicional, todo un espaldarazo entre sus filas. También respetan al ingeniero Rodolfo Lara. Es un hombre campechano que ríe a carcajadas, tiene una voz de bruto y una lengua afilada como una guillotina, pero es considerado un hombre justo. A sus 31 años es la "princesa" más joven.

El problema es el ingeniero jefe Saúl Orrego: un hombre bajito de 58 años que suele caminar por los depósitos de guano en mocasines. Los trabajadores piensan que es un soñador cuyas órdenes, a menudo contradictorias, convierten la cadena de mandos en un lío. Siempre lleva un pañuelo para limpiarse la boca. Los hombres acuñaron una ofensa nueva en su honor. Lo llaman "reina madre".

Los colores de la primera mañana son dorados. Un suave sol ha ahuyentado el frescor de la noche, la ladera está bañada por una luz cálida, el mar refulge. Pero esta belleza sólo engaña a los novatos. Los veteranos ven el sol ascendente como desgracia inminente. No hay paso que no se acelere ahora. Todos están jadeando. Se meten prisa a sí mismos. Cuando dos siluetas aparecen en el lomo de la ladera, sólo los capataces miran hacia arriba. Son la "princesa" Rodolfo y la "reina madre".
Turnos y recogida: Un hombre cuelga un lote de sacos de guano en la polea. Ningún trabajador realiza la misma tarea siempre; las cuadrillas se turnan.
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Contemplado desde lejos y con el pulso descansado, el hormigueo de los hombres parece un engranaje de cuerpos humanos. La "reina madre" interpreta esta imagen como prueba de la superior fuerza de trabajo de los indígenas. "Entre ellos trabajar duro forma parte de la tradición", dice. Le encanta silbar metiéndose dos dedos en la boca para después, gritando una orden, intervenir con algún ajuste en la máquina humana. Lo que ésta produce lo apunta cada noche en un viejo cuaderno escolar, el libro de a bordo de sus victorias: 32 toneladas de rendimiento diario por cuadrilla. Ayer se embarcaron 207 toneladas de guano de primera categoría. "Mis hombres son excepcionales", dice la "reina madre".

Los dos ingenieros no son muy amigos. Hacer juntos la ronda de inspección forma parte del buen tono. Por lo demás, nada los obliga a codearse. La "reina madre" suele retirarse pronto. La "princesa" Rodolfo se queda. Rara vez hace algún comentario. Le parece lo más sabio. Hay gente que lleva más tiempo trabajando aquí que él en este mundo. Los hombres son la masa. Él está solo.

En cuanto los trabajadores ya no pueden mirar directamente al sol comienza el tormento. Nada de sombra. Nada de viento. Sólo sol. Sus rayos tienen una fuerza implacable. Chamuscan la piel. Deslumbran los ojos. Eliminan los colores del mundo, quemándolos. Las rocas, el guano, los hombres, todo se convierte en un fantasmal marrón grisáceo.

Como para burlarse de los humanos, las aves regresan del mar. Soñolientas y con los buches llenos, aterrizan junto a la ladera como si no quisieran perderse este espectáculo: en este calor infernal, hombres con cepillos están arrodillados en las heces como si quisieran encerar una sala de baile. Los trabajadores, exhaustos del ritmo acelerado del último frescor matutino, caen en la rutina. Algunos sufren en silencio. Otros reaccionan desafiantes.
Los hombres se retiran a la barraca por la tarde, tras el trabajo. Los cubos en el suelo contienen agua ducel, que es transportada a la isla por un buque cisterna. La ración diaria es suficiente para saciar la sed y asearse de forma superficial.
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En Guañape Norte, casi todos los términos ofensivos son femeninos. Pero esto sólo es una cara de la moneda. Las mujeres desempeñan un papel esencial en la isla. en el despacho de los ingenieros cuelga un tablón que registra todo lo que la compañía aprecia de la isla. La superficie: 34,27 hectáreas. La cantidad de guano explotado hasta ahora durante esta temporada: 15.613,75 toneladas. La cifra mas importante, sin embargo, siempre actualizada cariñosamente, es la plantilla: 256 hombres. No hay ni una sola mujer.

En esta comunidad de hombres, lo femenino es al mismo tiempo objeto de máxima reverencia y desprecio. La mayor afrenta es que te consideren femenino. Quien no juega al póquer o al casino durante las horas de aburrimiento de la tarde, apostando las raciones de galletas, es una muñequita. Quien lleva pantalones demasiado cortos recibe piropos por la minifalda. Al mismo tiempo, los hombres añoran a las mujeres. La mayoría de los trabajadores ha colgado la foto de una belleza en topless junto a la cama. Los rangos más altos sacian su deseo en el único ordenador: un frágil PC en cuyo fondo de pantalla se repanchiga una Shakira en biquini: es para disimular, las fotos suculentas están escondidas en las profundidades de viejas estadísticas de explotación. Estas "concubinas", sin embargo, sólo entran en los sueños de los hombres por la tarde. Día y no, al contrario, no dejan de pensar en sus esposas o novias. No es que los hombres las acusen de ser tan libidinosas como las mujeres de las fotos, pero los largos meses de ausencia hacen que, al cabo de un tiempo, sospechen cosas que los llevan a la desesperación. Una palabra equivocada por teléfono basta para despertar la primera sospecha. Después, la imaginación se encarga de convertirla en prueba irrefutable.

Las secuelas de esta paranoia se sienten noche tras noche. Los hombres están sentados delante de las barracas; en la mano, como un talismán, el móvil. Los saldos se agotan rápidamente, por lo que los maridos tienen que esperar las llamadas de sus mujeres. Cualquier sonido de timbre los agita, pues piensan que ha sonado el suyo. El ganador se retira a la oscuridad.

El único que se atreve a burlarse del club de los corazones anhelantes es Rodolfo Lara. Los hombres se lo perdonan. Lo ven cada noche delante del edificio principal, el móvil apretado contra la oreja. Rodolfo Lara está divorciado. Encontrar un nuevo amor es difícil. Cuando Rodolfo le dice a una mujer que vive en una isla, ve en sus ojos que piensa en palmeras y playas de arena. Cuando le explica los detalles, ella desaparece.
El peor enemigo: No es el olor, ni el calor, ni el agotamiento. El peor enemigo de los hombres que criban el guano, como Domingo León, es el polvo. Se pega en las cejas y las petañas, les cubre la nariz y las mejillas hasta convertir el rostro en una rígida máscara.
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El sol está alto, el calor abrasa el acantilado. Ahora el guano arde y el polvo corta la piel, barniza el pelo, se mete en los oídos y los labios. Guano en las botas, la nariz, el pantalón y entre los dedos de los pies. En la criba es peor; al caer por la rejilla, el guano se levanta en nubes. En unos minutos, los hombres están teñidos de amarillo: excrementos de aves cuelgan de las pestañas, la barba y las cejas.

Los hombres están exhaustos. Entrecierran los ojos. El mundo se reduce al próximo saco, a la espalda del hombre delante de ti, el sudor sobre la frente. Se pierde la noción del tiempo. Llega un momento en que muchos sólo piensan en agua para beber. Entonces Luis Prudencio piensa en el pedazo de tierra que compró gracias al guano. Le costó 5.000 dólares, invirtió el sueldo de toda una vida.

Después, un silbido. El supervisor. Ríe. Los hombres han alcanzado el objetivo del día. Dondequiera que estén, caen al suelo. Quien todavía tiene aliento, grita: "¡Listo, listo!" Para los trabajadores es el momento más bonito de la isla. Cuando de pronto todo se ha acabado.
Sol implacable: Durante diez años, las altas temperaturas han cocido la capa de heces acumulada sobre la tierra y la han convertido en una costra muy dura. Los hombres la rompen en pedazos con un pico.
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Categoría: CLASE OBRERA

Fidel Castro asegura que a los 84 años sigue siendo el mismo revolucionario

Cuba festeja este viernes los 84 años de Fidel Castro, quien asegura "no ha cambiado" desde que se hizo revolucionario, y pasa la fecha alertando sobre una guerra nuclear, la paz en Colombia y la situación política en México.

"No he cambiado. Seré fiel a los principios y a la ética que he practicado desde que me hice revolucionario", dice Castro en un artículo publicado este viernes en la prensa local, donde asegura que Cuba también fue "víctima" del complot que dio al traste en México con las aspiraciones presidenciales de Andrés López Obrador, en 2004.

Los festejos por el cumpleaños están concentrados en una jornada cultural que comenzó el jueves y concluirá el sábado bajo el lema 'Con Fidel y por la paz', la cual incluye conciertos, presentaciones de libros, realización de murales pictóricos, foros con literatos y coros infantiles.

El Gobierno no incluye la fecha en su calendario oficial revolucionario, pero admite con complacencia iniciativas de ese tipo que llevan adelante organizaciones juveniles y entidades culturales.

La radio y la televisión, bajo control estatal, hace en esta jornada frecuentes alusiones al aniversario, mientras que el oficial diario Granma desplegó un reportaje sobre la casa natal de Castro en la aldea de Birán, a unos 750 km al este de La Habana.

Tras casi haber hecho el duelo por su líder que cayó gravemente enfermo en 2006 y desapareció de la escena pública por cuatro años, sus partidarios asisten desde hace un mes a una suerte de resurrección revitalizada de Castro, que mantiene una febril actividad pública, aunque sin inmiscuirse en los asuntos de Gobierno que lleva su hermano Raúl.

El jueves, Castro recibió a la senadora liberal colombiana Piedad Córdoba, con la cual conversó sobre el proceso de paz, y aceptó encontrarse el domingo con un grupo de dirigentes políticos de ese país involucrados en los mismos propósitos.

Según un comunicado oficial, el ex presidente consideró "que la unión del pueblo colombiano es un factor de gran importancia en la lucha por evitar que la humanidad colapse en un estallido nuclear".

Desde que reapareció públicamente el 7 de julio, el tema central de Castro en una docena de presentaciones ha sido alertar sobre el peligro de un conflicto nuclear que él prevé como inevitable si Estados Unidos e Israel atacan a Irán.

Se trata, según explicó ante el Parlamento y ante economistas, jóvenes, artistas, y periodistas de las cadenas Telesur y Venezolana de Televisión, de persuadir al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de no iniciar el conflicto bélico.

El mismo tema también fue desarrollado en alrededor de diez de sus más recientes artículos de prensa (290 desde que enfermó) aunque dedicó los dos últimos a comentar un libro de López Obrador y contar detalles del caso del empresario argentino-mexicano Carlos Ahumada, detenido y deportado por Cuba a México en 2004.

Aunque sustituyó los pijamas y chándal que usó durante su larga convalecencia por el tradicional uniforme verde olivo, Castro cumple 84 años sin insignias y explicando que su función actual es aconsejar al Gobierno.

Aún así, sus partidarios lo siguen aclamando como el Comandante en Jefe.
Categoría: REVOLUCIÓN CUBANA

Juana Bignozzi: "La ideología es una forma de eternidad"

Fue anarquista, militó en el comunismo y es considerada una de las voces más trascendentes de la poesía argentina. Acaba de publicarse su último libro donde presenta una escritura irreverente. Aquí critica la abundancia de poetas, a las antologías, al peronismo y a Montoneros.

Juana Bignozzi es una poeta imponente. Esta mujer inteligente, que también supo hacerse fama de temible, recibe a Ñ con calidez en su departamento de Once, donde se ha instalado luego de vivir 30 años en Barcelona. Apenas comenzada la charla –a propósito de Si alguien tiene que ser después, su último libro– se hace evidente que su poesía no admite medias tintas y su conversación, mucho menos.

- En este libro aparece el concepto de la "aristocracia obrera". ¿Cómo se le fue configurando esa visión de las cosas?

- Vengo de una familia de criollos viejos, cuyos orígenes están en Padua. De mi bisabuela para acá, todos argentinos. Mi padre obrero panadero y anarquista; o sea, no hacía changas ni horas extras. Siempre decía que un obrero no tiene que tener dos trabajos ni mucho menos quitarle el trabajo a otro obrero. La dignidad para él estaba en mantenerse con un solo trabajo, o sea que no teníamos casi nada. Tuve muy poca ropa y un único par de zapatos (el que me exigían en la escuela, pero que también servía para las fiestas). Vivíamos en la parte más humilde de Saavedra, en una calle de tierra, que era barro cuando llovía. Hasta mis 10 años no hubo agua caliente: el gas no había llegado al barrio. De ahí vengo. Más pobres que nosotros sólo eran los mendigos. Ahora bien, otras cosas, en cambio, no faltaban. En casa había muchos libros y una vez por mes íbamos al Teatro Colón. Era una decisión sobre en qué cosas se debía gastar y en cuáles no, y si bien de chica yo hubiera querido tener más ropa que libros, con el tiempo me di cuenta de que ésa había sido la mejor manera que mi familia había encontrado para ayudarme. Ese obrero cultivado, amante de la cultura, sin proponérselo me estaba haciendo cambiar de clase. La cultura nos hace cambiar de clase. Una no traiciona lo que es, pero se produce un ascenso social irremediable y empezamos a tener otro tipo de apetencias y necesidades. En eso, en el desprecio férreo a la ignorancia, para terminar de contestar a su pregunta, consiste la aristocracia obrera.

- La de su padre parece una curiosa decisión.

- Entonces no tenía nada de curiosa. Los anarquistas de antes nunca hacían la revolución ni lograban tomar el poder, pero se la pasaban leyendo todo el día. Así, el dinero que se gastaba en libros formaba parte de nuestros gastos esenciales. También comprábamos Nuestra Palabra, La Prensa, La Protesta y Propósitos. Papá terminaba de leer y salía a la puerta a contarles el diario a los vecinos, que no leían. Tanto él como mi madre se fueron convirtiendo en una referencia moral de la familia, y consultores de los vecinos del barrio. Eso les venía muy bien, porque la otra actividad anarquista por excelencia es la discusión y mi casa funcionaba como comité clandestino del Partido Comunista de Saavedra.

- ¿Eran anarquistas y prestaban su casa a los comunistas?

- Sí, eran de izquierda, pero ellos no estaban afiliados al PC porque no querían tener pertenencia formal a ninguna institución.

- Viniendo de ese hogar, ¿cómo la pasaba en la primaria?

- Bastante mal, pero no muy mal. Logré destacarme y ser una excelente alumna, además de una especie de líder natural. A mí me iba bien en las pruebas y tenía las mejores notas, pero salía en defensa de mis compañeras. Era la abanderada y, a la vez, una especie de delegada de la clase, aunque tenía pocas amigas porque el diálogo era difícil. Volvíamos del fin de semana y no había casi nada de qué hablar. Les contaba que el sábado me habían llevado al teatro y en ese barrio nadie, salvo nosotros, había ido nunca al teatro. Para que se dé una idea del lugar de donde vengo, de las veintidós chicas que éramos en la primaria, sólo dos fuimos al secundario. Y, además, yo empecé a militar muy temprano en el PC, que es una de las maneras más rápidas de separarse del barrio.

- Sus años de escuela coinciden con el primer peronismo.

- Exacto. Puedo decir que me pasé todo el peronismo bajando y subiendo la bandera.

- ¿Cómo se situó su familia respecto del peronismo?

- Mi padre, que era de una rectitud absoluta y espartana, detestaba el peronismo. Después de que Perón y su CGT de 1945 se quedaron con el crédito de haber conseguido transformar en ley todos los proyectos del socialismo, el anarquismo fue apenas un sueño: se perdieron muchas de sus consignas y todos los delegados. No quedaba nada, salvo las bibliotecas obreras. Entonces, si bien nunca se afilió, mi padre que no toleraba el oportunismo, se acercó más a los comunistas.

- ¿Y usted?

- Ser comunista desde la más tierna infancia o educarse con los jesuitas son cosas que nos marcan a fuego, condicionando nuestra manera de concebir el mundo y la política. Hay una moral distinta, hay una visión jerárquica que, al menos en mi caso, me ha impedido acercarme al peronismo.

- Más allá de que el primer peronismo le arrebató a la izquierda sus estandartes, debió haberse puesto contenta de que hayan entrado en vigencia esas leyes.
Si me hubiese puesto contenta, mi padre se habría disgustado enormemente. El me inculcó una visión jerárquica del obrero, que yo todavía mantengo. Sigo creyendo en un obrero con conciencia de clase, que no aspira a ser pequeñoburgués, como en el caso de los obreros peronistas, cuyos sueños –que me disculpen– al lado de los de mi padre son pequeños.

- Sin embargo hay una cantidad grande de intelectuales y escritores que, habiendo estado en el comunismo, dieron ese salto...

- La mayoría de las personas que pasaron del comunismo al peronismo venían de hogares de clase media y se afiliaron a la Fede en su adolescencia, en buenos colegios o en la facultad. Lo mío es diferente: crecí en una casa anarquista, una especie de karma, como la lectura y el teatro. Me crié en el mito de la cultura. Y además, nunca fui de transar.

- Se habrá quedado sola más de una vez...

- El día que murió Eva Perón yo estaba en una fiesta de quince. Esa noche me aburrí mucho porque, como le dije, a pesar de los mutuos esfuerzos, mis compañeras y yo no teníamos de qué hablar. Saqué el tema de la muerte de Evita, pero nadie dijo nada. Y volví a mi casa, me senté en una silla y me puse a llorar. Ahí vino mi mamá y preguntó por qué lloraba. Le dije que por Evita. Me dijo: "Evita no tiene nada que ver. ¿Qué te pasa?". Y ahí me di cuenta de que en realidad lloraba porque estaba sola. Se lo dije y ella me respondió que tenía que estar preparada porque muchas otras veces iba a estar sola por quién era y por lo que sabía. Y así fue.

- Sus gustos estéticos no parecen tan cercanos a esa izquierda de sus orígenes. ¿No fue también ésa una fuente de cortocircuito respecto de sus pares?

- Tiene razón. Esa cultura a la que usted se refiere es el logro de la clase que ostenta el poder y que impone su fasto. No voy a pedir perdón por encontrar que esa circunstancia es admirable y por pensar que de ella tendríamos que haber aprendido, preparándonos por si alguna vez hubiésemos alcanzado el gobierno. Se comprenderá que es más lógico admirarse por la arquitectura que impulsaron los Luises antes que por la arquitectura soviética, ¿no?

- Cuando empezó a militar en el PC se habrá encontrado con otros jóvenes con quienes sí pudo conversar.

- Ahí estaban Juan Gelman, Andrés Rivera, Juan Carlos Portantiero... Casi todos eran mayores que yo, tenían sus estudios o su experiencia de vida, y me adoptaron y protegieron a muerte.

- ¿Siguió en el PC después de que, a principios de los 60, ellos fueron expulsados?

- Muy poco. Tuve un enfrentamiento con un dirigente y, como se imaginará, no iba a pedir disculpas. Me asociaron a los disidentes y no me renovaron el carnet. Por ese entonces se fundó VC (Vanguardia Comunista) y se agruparon en varias publicaciones. Así que seguí en contacto con ellos.

- ¿Estudió en la Universidad?

- Varias carreras, sin terminar ninguna. Empecé Letras dos o tres veces. También, Derecho. Después quise ser asistente social. A los seis meses salí disparada. Así que me conformé con hacer toda la Alianza Francesa y después toda la Dante Alighieri, con lo que me quedé muy contenta. Preferí trabajar. Siempre me gustó tener calle y, claro, un sueldo respetable.

- ¿De qué trabajó?

- Yo hice un comercial modelo, de esos que implantó Perón –y fíjese las aspiraciones pequeñoburguesas del peronismo: a pesar de nuestra pobreza nos obligaban a usar uniforme como en los colegios pagos, sumándonos, a mí y a mi familia, un problema más– y apenas terminé me puse a trabajar como profesora de contabilidad en la Berlitz. Después, conseguí trabajo como ayudante de contador, y ahí empecé a ganar muy bien. Pasé a ser administrativa y después entré en La Hora, y cuando cerró, empecé a hacer encuestas, lo que me permitió recorrer el país. El último empleo fijo que tuve fue en el Centro Editor de América Latina, que sólo toleré unos meses.

- ¿Por qué no lo toleró?

- ¿Qué quiere que le diga? Nunca me gustaron esas empresas socialistas que no son socialistas, como el Banco Credicoop. Con un patrón capitalista, una sabe cómo proceder. La cosa se complica cuando el patrón es socialista y trata a los empleados como un capitalista. Somos todos socialistas, hasta que se llega quince minutos tarde y empiezan los gritos. De más está decir que nunca entré en la mística del Centro Editor.

- ¿Qué pensó cuando empezó la lucha armada?

- Estaba a favor, pero hay que matizar. Apoyé desde afuera. No podía ser ni montonera ni del ERP. Por un tiempo, estuve con las FAR, pero después me aparté porque no soporté el nacionalismo con olor a sacristía de los montoneros. Mi padre siempre decía que todo nacionalismo es de derecha. Sumemos la parte cristiana y qué tenemos: oscurantismo. Así que, ante la perspectiva de un país montonero, mi marido y yo nos fuimos a España. Y, treinta años después, volvimos y, fíjese qué desgracia, algunos de ellos están en el gobierno.

- Fue amiga de Alejandra Pizarnik. También de Susana Thénon y de Luisa Futoransky...

- Somos de la misma generación.

- ¿Cómo se entendía con ellas desde lo ideológico?

- No me entendía, hablábamos de otras cosas, nuestra relación pasaba por la poesía. Me trataban bien, aunque les parecía exótica. Siempre pasaba lo mismo: estábamos charlando con Alejandra y, de pronto, yo miraba la hora y decía que me tenía que ir. "Debe tener que ir a hacer algo comunista", decía ella y yo me reía y me iba. Insisto, nos leíamos poemitas, pero no hablábamos de cosas personales ni teníamos amigos en común. Cuando empecé la relación con quien es mi marido, la distancia fue mayor y ahí se terminó todo. Con Susana Thénon la relación era incluso más distante. Era la típica hija de un dirigente prestigioso del PC y eso era todavía peor que ser la hija de un anarquista. En cuanto a Luisa, se desperdigó mucho.

- Me imagino que a esta altura no tendrá problema...

- ¿Qué problema voy a tener yo, con un pie en la tumba?

- ... en decirme cómo considera la poesía que ellas escribieron.

- Alejandra no se merece este bastardeo al que la someten, presentándola como una poeta intocable a la que hay que estudiar de frente y de perfil. Sólo logran que la gente joven no la lea. Digamos las cosas como son: es una buena poeta, que encarna muy bien la herencia de las vanguardias y que no refleja necesariamente la época en la que le tocó vivir. Tal vez por eso, más adelante la gente no la va a leer de la misma manera. Ese universo de noche, muerte y negrura refleja lo que una piensa en la adolescencia, pero a medida que avanza la vida todo eso se queda atrás. Y la verdad es que yo no sé si las muchachitas ahora sufren de las mismas cosas que se sufrían antes las que ahora andan por los 50 o los 60 años.

- ¿Y Susana Thénon?

- Siempre me pareció agradable lo que hacía, pero nunca pensé que fuera más que eso. Tiene humor, pero mucha gracia no me hace.

- ¿Y Luisa Futoransky?

- Una lástima. Con todo lo que ha hecho, los lugares donde ha estado, la gente que conoció, a la edad que tenemos ya no debería estar escribiendo esa poesía tan llana, fácil y pegada a cierta vanguardia antigua que ella escribe.

- Me sorprende. Usted ha hecho un culto de la transparencia.

- De lo transparente sí, no de lo llano. Quiero que lo que diga se entienda, pero no necesariamente que sea fácil de entender. Espero no escribir poemas descriptivos. Alejandra se murió joven y no sabemos qué habría seguido escribiendo. Susana murió pasados los 50 y ya dije lo que pienso de ella. Luisa ha escrito narrativa, ensayo y poesía, lo que contribuyó a dispersar su obra. A diferencia de estas talentosas muchachas, he tratado de dejar en claro que en toda vida hay sentimientos jerárquicos y otros que no lo son tanto. No todo lo que sentimos tiene importancia para la poesía. A veces es mejor que nunca llegue al papel.

- Cuando se habla de los años 60, suele destacarse la poesía más combativa, que aludía a la realidad inmediata y no dudaba en mezclarse con la política.

- Da la impresión de que todo lo malo se hubiera agrupado para configurar una única cara de la poesía de esa época, razón por la que los jóvenes sienten tanto rechazo por esa poesía populista, que se podría asimilar a las letras de los malos tangos. Y atenti: Juan Gelman nunca estuvo allí. Héctor Negro, que se ha dedicado al tango, creo que tampoco, y eso lo ha salvado. Ellos, a diferencia de varios de mis compañeros del grupo El Pan Duro, nunca escribieron poemas oficinescos en los que se quejaran del jefe. Tampoco esa mala poesía política del tipo "yanquis hijos de puta, no pasarán"... No me haga acordar que me deprimo. Se es poeta para trabajar con la lengua de otra manera, ¿no? En la poesía tiene que haber algún misterio, algo que el poeta ve y que el público no. Tenemos la obligación de revelar los misterios pero de una manera distinta de la que, por ejemplo, tiene el periodismo.

- ¿Qué poetas quedan entonces de los años sesenta?

- Queda Gelman. El de Cólera buey. También quedan las chicas que acabamos de nombrar. Creo que también quedo yo. Hay otros poetas, como Mario Morales o Gianni Siccardi, pero uno murió joven y el otro escribió muy poco, y es necesario tener algo más donde poder hincar el diente, ¿no? Pero me da la impresión de que ninguno de los dos escribió nada que cambiara la poesía. Horacio Salas y Héctor Yánover son, en cierta forma, el tipo de poeta que yo critico. Hicieron una poesía cargada de buenos sentimientos y nadie dijo que la poesía se hace con buenos sentimientos. ¿Me quiere decir a quién le importa el último tranvía o el barrio mal copiado del tango? Pero, por favor...

- Poesía política, entonces, no es lo mismo que la poesía cargada de ideología.

- La política es la aplicación de una ideología. Dicho de otro modo, la política es apenas un camino. La ideología sobrevive a la política porque no siempre esta última expresa debidamente a la ideología y es necesario hacer correcciones. Muchos poetas están cargados de ideología, pero carecen de practicidad política.

- ¿Quién es un poeta político?

- Los poetas rusos de la Revolución, el Neruda del poema a O'Higgins y a Prestes. También el turco Nazim Hikmet. Pero, a veces, grandes poetas se equivocan y escriben mala poesía política. Pienso en Raúl González Tuñón, que después de grandes libros como La calle del agujero en la media o Todos bailan tuvo veinte años de negrura (su poema a Stalin, que me perdonen, no se puede leer), hasta que al final de su vida volvió a ser un gran poeta con A la sombra de los barrios amados y Poemas para el atril de una pianola.

- ¿Cuál es la clave?

- La circunstancia interior tiene que coincidir con la circunstancia exterior. Yo no puedo ponerme a escribir poemas a El Salvador o a Nicaragua, por ejemplo. Mi poesía es ideológica, no política.

- ¿Y qué opina de la poesía de Leónidas Lamborghini?

- Lo salvó la parodia. Con Eva Perón en la hoguera logró hacer una interesante poesía política, algo único. Pero, por eso, no puede tener discípulos.

- ¿Alguien reúne ideología y política en su poesía?

- Paul Eluard. Gelman.

- Poetas que se identifican con la izquierda. ¿Algunos poetas vanguardistas no estaban más cerca de la derecha?

- Sí, claro: T.S. Eliot, Ezra Pound, Wallace Stevens... Para no hablar de los rusos a los que Stalin mandó a Siberia, o de Gabriele D'Annunzio que fue un fascista prístino, o de los poetas católicos franceses excluidos del surrealismo... En general se suele creer que la ideología es el patrimonio de la izquierda, pero la simple enumeración de la vanguardia demuestra otra cosa.

- Ideología y política son, en cierta forma, el leiv motiv de su último libro. Parece reclamarles a los poetas más jóvenes su falta de ideología...

- Sin embargo, tengo la impresión de que ahora se está volviendo a una poesía más ideológica. Pero en esos 20 años, que coinciden con el momento en que empecé a venir al país, la idea de trascendencia estaba en decadencia: el adentro había ganado sobre el afuera. Entiendo que la ola de conservadurismo que azotó al mundo desde Reagan en adelante tuvo mucho que ver. Me refiero a eso de la vuelta a los valores familiares, el parto en casa y todas esas pavadas. ¡El parto en casa! ¡Por favor! ¿Qué, después de haber logrado que los chicos nazcan en hospitales, con la atención debida, ahora hay que volver atrás y tenerlos en las casas? ¿Esta es la sociedad del progreso? ¿No se dan cuenta de que todo eso es dejarle el campo al enemigo? Cuando uno cree que el mundo es el propio jardincito, las labores de la casa y la olla que hace puf puf, ganó el otro.

- Se olvida de la poesía de los años 80, que no fue eso. Hubo un cambio en los hábitos de lectura, debido a esos poetas...

- Si se refiere a lo que hizo la gente del Diario de Poesía, tiene razón. Pero esos poetas fueron algo así como una isla en medio de esa nada que yo veía desde el exterior. Sólo ahora los buenos poetas empiezan a cobrar visibilidad. Algunos pocos, como Irene Gruss, Mirta Rosenberg o Estela Figueroa, salieron bien parados. Pero los que más sufrieron el golpe son los que se desilusionaron de la política. Esos quedaron desfasados, aplastados entre la mitología de los años 60, con la consiguiente desilusión por la política, y la banalidad de los 90, con toda esa autopromoción que llega hasta nuestros días. Se portan como si alguien los hubiera traicionado para siempre, y no es así. Lo que ocurre es que la historia obliga a que, sin modificar el propio punto de vista ideológico, una vuelva a posicionarse y a hacer los ajustes necesarios.

- La ideología, entonces, ¿es una forma de trascendencia?

- Absolutamente. La ideología es la forma de eternidad que tenemos. Yo no concibo que una se pelee con el partido que le da identidad sólo por confundir al dirigente miserable que transitoriamente está en el frente con la ideología que a una la sustenta. ¿Lo quiere más claro? Una no podía pelearse con Codovilla como si fuera Marx.

- Digame, ¿hay tantos poetas como dicen las antologías?

- En vista de lo que está pasando, habría que sacar alguna ley que prohibiera el amontonamiento en las antologías, ¿no? Como dice Camus, en Calígula, el mayor pecado que puede cometer un hombre es desesperar a un alma joven. Y estas antologías, con pretensiones monumentales, desesperan a las almas jóvenes: se pasa de un gran poema, a uno decente y de ése a otro que dan ganas de morirse. No hay tantos poetas y no veo mal en ello.

- José Luis Mangieri y Adriana Hidalgo, su actual editora, están en las antípodas de lo que consideran es la edición. ¿Cómo se maneja entre los extremos?

- José Luis era mi amigo de juventud, y nos amábamos y nos peleábamos como perros. Adriana Hidalgo es mi editora, nos tuteamos, es una mujer muy correcta, pero la nuestra es una relación afable y comercial.

- ¿Extraña a Mangieri?

- No sabe cómo. Cada dos por tres lo cito. Me encuentro hablando de algún mal poeta y diciendo, como solía decir él, "éste es la borra de la poesía".
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Bignozzi básico
Buenos Aires, 1937.
Poeta.

Publicó los libros de poesía "Los límites" (1960), "Tierra de nadie" (1962), "Mujer de cierto orden" (1967), "Regreso a la patria" (1989), "Interior con poeta" (1994), "Partida de las grandes líneas" (1996), "La ley tu ley" (obra reunida, 2000), "Quién hubiera sido pintada" (2001) y "Antología personal" (2009). Entre 1974 y 2004 vivió en Barcelona.

- Poemas de madurez y juventud (Irene Gruss):

"Si alguien tiene que ser después"
de Juana Bignozzi
Adriana Hidalgo
92 pags.
$49.

Cuando conocí a Juana Bignozzi, a inicios de los 70, transmitía la misma imagen que la de quien habla en primera persona en sus primeros libros; especialmente, me refiero a Mujer de cierto orden: rodeada de amigos varones que, a su manera, la consideran amiga y compinche (no tanto una mujer), compañera de militancia y de noches. Los compañeros de esas noches fueron, entre otros, Gelman, Mangieri, Alberto Szpunberg; hombres no tan fuertes como ella, y que junto a Juana marcaron a raya la poesía argentina venidera, sin hablar de la historia de la Argentina venidera. Altísima, de unos ojos verdes de búho que todavía no podían saber del todo, de una inteligencia y lucidez feroces –sin que esto disminuyera su coquetería–, he visto a Juana Bignozzi, así como la veo hoy en éste, su último libro. Pero aquí la poeta introduce un tono nunca antes oído en su obra (¿lo esquivaba?) o que quizá no se había atrevido a mostrar: esa primera persona de entonces, la soberbia y altanera, ahora dice cosas como "es un duro paseo mamma y hace mucho frío"; "Tosca hubiera querido ser"; "escribiendo a solas como yo escribía en Saavedra"; o agrega y pide: "un último paseo mamma"; "dejame aquí sentada hasta el final"; o agrega y afirma: "Es mi nombre mi fuego"; "faltan pocos días para mi santo/ y creo que heredé su virtud". La insoslayable y gélida mirada de búho no se ha debilitado. Persiste porque son más que un leit motiv la lucha, ganar y/o perder una guerra, prevalecer. Sin embargo, algo de ternura y piedad atraviesa esa mirada. Bignozzi ha crecido y ha superado un estilo que bien podría haberse "quedado" como el de alguno de sus coetáneos –porque quizá con ello bastaba para entrar en el podio de una trascendencia tan segura como viscosa–, pero hay algo semejante a esa "rabia contra la agonía de la luz" de Dylan Thomas que empecina, y la fuerza a dar más, a renovar lo que la autora llamaría municiones de esa guerra. Ya desde el título, la poeta presenta e inaugura otra sintaxis: "si alguien tiene que ser después", dice, así como ese complejo primer verso que abre el poemario: "el viento del final del verano tarde en el amanecer", o busca un ritmo inconcebible, por no habitual; o juega, como siempre, tramposa: "Una poeta compra algún color una ensalada danesa"; cortes de verso o empalmes novísimos en la "retórica Bignozzi": el dejar pelada y sola una palabra a fin de detenerse a sentir, reflexionar, y que como lectores también nos deja en ese desamparo, en el concepto puro, "como un ramalazo de viento en la alta noche". Véase "Señoras irregulares": "velaste a tu amiga tres días con sus noches/ a quién vela esta mujer/ con la que pasábamos dos domingos al mes/ luego pensé/ nunca había un hombre esos domingos/ a quién velabas velándonos a nosotras mismas/ ¿consagrabas tu aceptación de lo silenciado?/ ¿era también en mi nombre?/como siempre tanto ruido entre nosotras/ y vos sola sosteniendo toda la escena para ampararme". Así van apareciendo las tres voces con que se estructura el libro –"La luz de la edad", la primera; "El retrato moral", la segunda; y finalmente, la homónima al título–, tres zonas en las que la forma, a medida que se avanza, se anima cada vez más a tocar el vacío. Bignozzi nos tenía acostumbrados a veces a tomar el hilo con un simple participio, como esos "Rodeada de universos en tragedia ineluctable", "perdido el primer sentido de la solidaridad/ perdida la solidaridad horizontal", para después mandar la tajante sentencia que cortará casi de cuajo la respiración. Aquí, no sólo demora esa marca sino que se da el lujo de rasar lo explícito como quien habla a solas o toma la palabra en un bar, en una asamblea; grita o murmura de lado lo que no habría que atreverse a decir, ni habría que decir; ni, mucho menos, el cómo habría que escribirlo. Hace todo esto con una irreverencia digna de la madurez, y digna de esa energía que sólo provee la juventud, si no la adolescencia, esa que Juan L. Ortiz supo limitar entre la grieta y la euforia. Bignozzi deja la calma para después. Mientras tanto, nombra a los que ama, a los que no ama; a los que admira y a los que desprecia; a los que todavía están y a los que vendrán de aquí en más; a sus muertos queridos y a una muerte no querida; nombra una fe; atisba un final, y lo borra de un plumazo.
Categoría: ANARQUISMO

Una ONG denuncia la deportación a Colombia de una transexual que vivía en València

Angélica Mª Rojas, una mujer transexual colombiana que vivía en València desde hace tres años, fue deportada ayer tras más de cuarenta días retenida en el Centro de Internamiento de Extranjeros de València y habiéndole sido denegada la protección internacional como solicitante de asilo, según denunció ayer un portavoz de la Campaña contra los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs No!).

Según las fuentes, la expulsión se produjo pese a los informes favorables emitidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Angélica Rojas se encontraba en el CIE de València esperando a ser deportada a su país por las autoridades españoles pese al respaldo de varios colectivos y al informe de Naciones Unidas.

Ayer por la mañana, finalmente se vio obligada a volver a Colombia. "No tenemos ninguna confirmación, pero si estuviese todavía en España habría llamado por teléfono, así que damos por hecho que está de camino a Bogotá", explicaba ayer por la tarde para Levante-EMV Paco Giménez, portavoz de la campaña.

El Secretariado Trans Mundial indica en su sitio web cómo es la situación de las transexuales en Cali, ciudad de donde es Angélica Mª y donde hay 3.000 mujeres más como ella. "El maltrato físico, psicológico y moral sufrido por las mujeres transexuales en esa ciudad es un gravísimo y constante problema y una violación a sus Derechos Humanos y constitucionales."

El mismo secretariado apunta que en esa ciudad las transexuales se encuentran en una constante discriminación y se ven en la necesidad de ejercer el trabajo sexual para poder sobrevivir, lo cual les hace "vivir con el temor de ser asesinadas en cualquier momento y en la vía pública".

En los dos últimos años, han habido 13 homicidios y más de 30 tentativas a gente transexual.

La campaña "CIEs No!" llevaba unos días alertando sobre la posibilidad de una expulsión que en su opinión haría al Estado español "cómplice de una gravísima violación de los derechos humanos".

La colombiana pretendía regularizar su situación en España, e incluso había iniciado los trámites para contraer matrimonio civil con su pareja, un ciudadano español, con quien iba a emprender un proyecto de vida.

Portavoces de "CIEs No" destacaron que habían presentado en plazo legal ante la Audiencia Nacional las medidas cautelares que hubiesen impedido su deportación. Ahora iniciarán nuevas acciones de protesta que incluyen la denuncia sobre la "ilegal" expulsión.
Categoría: COMUNIDAD LGBTIQA

Autopista contra el Serengeti

El presidente de Tanzania, Jakaya Mrisho Kikwete, ha vuelto a poner sobre la mesa la autopista que cruzará el parque natural de Serengeti y que, según varios grupos conservacionistas, romperá el ecosistema de 30.000 kilómetros cuadrados que abarca el Serengeti y distintas zonas protegidas como Loliondo y Ngorongro en Tanzania o el Masai Mara en Kenya.

La nueva vía rápida debe servir para conectar la gran fuente de pescado del Lago Victoria, la ciudad más grande del norte de Tanzania, Arusha, y el puerto comercial de Dar es Salaam, mejorando así el transporte comercial del este africano y sobre todo la zona rica en minerales de los Grandes Lagos y Dar es Salaam. La construcción de la autopista afectará al 1,3 millones de ñus y a las 300.000 zebras que, año tras año, recorren 2.100 kilómetros huyendo de la estación seca, un fenómeno conocido como la Gran Migración y que sustenta este ecosistema. Se calcula que, con la nueva vía, morirán cerca del 80% de los animales, pero el informe realizado por el propio Gobierno sobre las consecuencias de la carretera menosprecia los daños en la flora y la fauna.

El presidente Kikwete prometió la construcción de la autopista en la última campaña electoral del 2005. Ahora, a las puertas de las próximas elecciones presidenciales de octubre, Kikwete ha declarado que espera que las obras empiecen a principios del 2012, con un coste de 480 millones de euros, y finalicen en menos de un año.

El pasado 31 de julio, el presidente tanzano consideró, en un discurso por televisión, que los 53 kilómetros que atraviesan el parque natural no serán asfaltados, pero esto no satisface a los grupos conservacionistas que han impulsado la campaña Save the Serengeti. Aunque el presidente, al que se le atribuye un amor especial por la naturaleza, parece convencido, no todo está tan claro. En julio la delegación Tanzana en la UNESCO comentaba que no había «nada decidido» y para más jolgorio, la Tanapa (Tanzania National Parks) se oponía al proyecto hasta hace unas semanas.

El Gobierno tanzano propone medidas para paliar el daño a la Gran Migración, como la construcción de túneles para permitir el paso de los animales o vallas para que no sean atropellados por los camiones de alto tonelaje. Pero nada convence a los opositores, que aseguran que las vallas no permitirán a los animales salvajes hacer el recorrido habitual en busca de agua y que los túneles fracasaron en otros parques. A todos les sorprende que el proyecto atreviese la zona considerada salvaje en la que solo penetran los vehículos de los guías del parque natural.

- La alternativa.

Se habló por primera vez de este proyecto hace 20 años a propuesta del Banco Mundial, pero fue descartado por las consecuencias medioambientales. Otros gobiernos tanzanos quisieron impulsarlo pero los bancos europeos les negaron el crédito y la carretera se quedó en proyecto.

La Frankfurt Zoological Society, una entidad conservacionista alemana con más de 50 años de vida, se opone abiertamente a la autopista y ha abierto una campaña contra ella. Aunque opina que es necesario mejorar las conexiones en el país africano, propone otro trazado para evitar cruzar el parque.

Según esta asociación, a las consecuencias medioambientales se añadirá la pérdida de vidas humanas por los posibles accidentes que se producirán al chocar con los animales, además de un aumento de los cazadores ilegales, que tendrán un acceso más fácil a la presa. Su proyecto consiste en rodear el parque por el sur, donde la población es hasta cinco veces mayor, pero no ha sido escuchado por el Gobierno, que acusa a los opositores de no ofrecer alternativas. Según la Frankfurt Zoological Society, su propuesta también permite mejorar las conexiones.

- Intereses económicos.

El sector turístico mundial y tanzano está plenamente en contra de la autopista, ya que el parque constituye el principal atractivo del país. La economía tanzana vive principalmente de la agricultura y la minería pero el turismo proporciona el 8% del PIB y 624.000 puestos de trabajo. En un estudio elaborado por la Frankfurt Zoological Society, se calcula que, si se llega a construir la autopista, en ocho años las pérdidas del sector turístico serán de 545 millones de dólares (427 millones de euros) y desaparecerán 193.000 puestos de trabajo.

Según informa la página de noticias Global travel industry news, detrás del proyecto defendido por el Gobierno se esconden intereses mineros. Al paso de la nueva autopista existen hoy licencias mineras pendientes y una mina de soda ya en funcionamiento. Todo indica que Kikwete será reelegido.
Categoría: ÁFRICA EXISTE

Un soldado australiano muere en Afganistán y ya son 18 víctimas de esta nacionalidad desde 2002

El ministro de Defensa de Australia, John Faulkner, anunció hoy la muerte de otro soldado australiano en Afganistán en un enfrentamiento con insurgentes, lo que eleva a 18 la cifra de víctimas mortales de esta nación desde 2002.

Jason Thomas Brown, de 29 años, murió anoche de varios disparos en Kandahar, la más grande de las provincias afganas, situada en el sur del país, según la radio australiana ABC.

El soldado, perteneciente al cuerpo de Aire, formaba parte de una patrulla mixta con fuerzas afganas cuando ocurrió el altercado, indicó el ministro, quien no quiso revelar más detalles porque la operación continúa en marcha.

"El trabajo de hacer retroceder a los talibanes es difícil, es costoso, pero también es absolutamente necesario si queremos conseguir nuestros objetivos en Afganistán", afirmó Falulkner.

A principios de julio, un soldado australiano murió, el número 17, y otro resultó herido cuando la víctima mortal pisó una mina durante una patrulla en la sureña provincia de Uruzgan.

Unos 1.550 soldados de Australia se encuentran desplegados desde 2002 en Afganistán, donde participan en operaciones de combate y formación del Ejército afgano dentro de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad y bajo mando de la OTAN.

Mueren dos soldados británicos a causa de sendos incidentes en Afganistán

Dos soldado británicos han muerto en las últimas horas en Afganistán, el primero, el jueves, a causa de un accidente de helicóptero ocurrido en una base militar en la provincia de Helmand, y el otro, este viernes, al ser alcanzado por disparos de armas pequeñas, según el Ministerio de Defensa británico.

El primero resultó herido el pasado martes, cuando el helicóptero en el que viajaba se estrelló en una base de patrulla ubicada en el distrito de Nahr e Saraj, en Helmand, y fue trasladado al hospital Queen Elizabeth, en la ciudad de Birmingham, donde murió el jueves en compañía su familia. El segundo "murió por fuego de armas pequeñas" en el distrito de Sagin, en la provincia de Helmand, mientras participaba en una operación de la fuerza conjunta de Sagin.

Otro soldado británico murió el pasado miércoles en el hospital Queen Elizabeth tras resultar herido mientras patrullaba en el distrito de Nahr e Saraj, el pasado 13 de julio. El número de soldados muertos en Afganistán desde el inicio de la guerra en 2001 asciende a 330.

Liberan a dos líderes indígenas que se oponían a la mina de Vedanta y que fueron secuestrados el lunes

Los dos líderes indígenas pertenecientes a un grupo de resistencia de India contra la "polémica" mina de la empresa británica Vedanta Resources que fueron secuestrados el pasado lunes en una emboscada ya han sido liberados, según informó este viernes la organización Survival International.

Los dos hombres, Lodu Sikaka y Sena Sikaka, del pueblo indígena dongria kondh del estado de Odisha, en el este de India, fueron secuestrados por unos pistoleros a los pies de la cadena montañosa donde viven. Sena Sikaka fue abandonado la noche del martes junto al borde de una carretera, mientras que Lodu Sikaka fue puesto en libertad el jueves, informó la organización en un comunicado.

Según indicaron Lodu y Sena, los secuestradores armados eran policías vestidos de paisano. Lodu fue interrogado y golpeado mientras se encontraba detenido, y fue liberado sólo después de que le obligasen a firmar una declaración escrita, cuyo contenido Survival desconoce.

El director de Survival International, Stephen Corry, manifestó que aunque dan la bienvenida a la liberación de Sena y Lodu "esto no deshace la injusticia que han sufrido y las injusticias que se están cometiendo contra los dongria kondh".

Lodu y Sena han hecho campaña contra la construcción de una mina de bauxita en su tierra, en las colinas de Niyamgiri. La mina es un proyecto conjunto de la empresa británica Vedanta Resources y el Gobierno estatal de Odisha, que se ha convertido en uno de los proyectos más polémicos de la India, indica el comunicado.

Vedanta ha sido criticada por sus grandes inversores, como la compañía Aviva, el grupo asegurador más grande de Reino Unido, o la Iglesia de Inglaterra que ha vendido sus acciones de Vedanta a causa del proyecto, según Survival. Incluso el Gobierno británico declaró que los derechos de los dongria kondh habían sido violados, señala la organización.

Un equipo de expertos enviado este año por el Gobierno de India concluyó que era posible que la mina de Vedanta "llevase a la destrucción de los dongria kondh" como pueblo. Los resultados de la segunda investigación oficial de la mina se darán a conocer este mismo mes, y según declaraciones a los periodistas del jefe del equipo de investigación, espera que este informe sea "otra bomba", concluye el comunicado.
Categoría: PUEBLOS INDÍGENAS

IV Foro Social de las Américas: El “vivir bien” está por encima del capitalismo y el socialismo

El canciller boliviano, David Choquehuanca, dijo anoche en el IV Foro Social de las Américas que tanto el capitalismo como el socialismo son inviables y exhortó a los pueblos americanos a practicar una nueva vía llamada “el vivir bien” en armonía con los recursos y los demás.

El ministro de Relaciones Exteriores y Culto del gobierno de Evo Morales explicó que se trata de una alternativa construida por los pueblos originarios atendiendo que por décadas la cultura occidental solo ofreció el capitalismo y el socialismo como modelos de desarrollo.

El nativo aimara fue una de las figuras centrales de la conferencia denominada “Buen Vivir y Derechos de la Madre Tierra”, acompañado por la líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú y otros expositores que condenaron al capitalismo y advirtieron la inminente privatización de los recursos.

En su ponencia frente a unas 700 personas de diferentes nacionalidades, Choquehuanca recalcó que ambos sistemas económicos son inviables porque la primera, a su criterio, solo busca la acumulación de riquezas y la segunda la satisfacción de las necesidades del hombre.

Añadió que para ellos lo importante es la naturaleza y el “bien vivir” en armonía con el ambiente al sostener que la búsqueda del desarrollo mundial ha provocado daños irreparables al planeta. Aseveró que este desarrollo siempre ha perseguido el “vivir mejor” de algunos creando desigualdades para otros.

“Nosotros no buscamos vivir mejor que otros, buscamos vivir bien entre todos”, aseveró al señalar que esto consiste en recuperar la dignidad de los pueblos, la identidad de las culturas, alimentarse sanamente, trabajar y reproducirse; todo en armonía con las demás personas y en equilibrio con la naturaleza.

El evento se realizó en el polideportivo de la Secretaría Nacional de Deportes. Los demás expositores fueron los catedráticos extranjeros Irene León, de Ecuador, y el peruano Aníbal Quijano.

El IV Foro Social de las Américas reúne a organizaciones sociales de tendencia izquierdista del continente.
Categoría: PUEBLOS INDÍGENAS

Un importante sindicalista colombiano muere tiroteado por un sicario en el centro de Medellín

El presidente del sindicato de empaques de Colombia, Luis Germán Restrepo, murió este viernes tras recibir varios disparos de un sicario a las puertas de una cafetería del centro de la ciudad de Medellín, en el departamento de Antioquia, en el norte del país.

De momento, se desconoce la identidad del autor del crimen, así como el motivo que le habría llevado a cometerlo aunque fuentes judiciales apuntan que pudo deberse a la implicación de la víctima en la defensa de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

Restrepo, de 58 años, había dedicado gran parte de su vida al sindicalismo, por lo que su muerte ha causado una gran conmoción en el gremio. Incluso el ex presidente Álvaro Uribe escribió en su twitter: "mataron al obrero de la fraternidad y a un ejemplo de líder, con él abrimos la puerta para el sindicalismo de participación".

La labor de Restrepo fue reconocida en noviembre de 2009 por el ex dirigente que le condecoró en el marco de la celebración de los 35 años de Sintraempaques, informaron los medios locales.

Según un informe divulgado el pasado mes de junio por la Confederación Sindical Internacional (CSI), en el año 2009 fueron asesinados en esa nación sudamericana al menos 48 sindicalistas, casi la mitad de los casos registrados en todo el mundo.

"Colombia ha vuelto a ser el país donde defender los derechos fundamentales de los trabajadores significa, con mayor probabilidad que en ningún otro país, sentencia de muerte, a pesar de la campaña de relaciones públicas del Gobierno colombiano en el sentido contrario", señaló en su momento el secretario general de la CSI, Guy Ryder.